domingo, noviembre 26, 2017

Poemas de Marco Antonio Quijano

Nuestro amigo Marco Antonio Quijano Miranda, acaba de ganar el Premio  Copé de Oro en la XVIII Bienal de Poesía con su poemario “Colección privada o los colores ocultos de la turbación”. Aquí les dejamos algunos poemas suyos.

URNA Y PRIMERA DESPEDIDA PARA TU VOZ

a Marycarmen Salinas

Puedo verte cruzando un salón lleno de ansiedades
solo yo te miro
desde esta perspectiva soy el único que te está mirando
los demás hacen bulla o silencio
dependiendo de su estado salvaje
pero nunca hacen silencio
la camisa blanca apenas cubre mi oscuridad
mi perfil distraído se marcha por intrincadas fábulas de vidrio y
hecho trizas me repongo al saberte
llegas de pronto a mi lado
te sientas junto a mi desorden de ecuaciones
             chaquitacllas
                                                             guerras púnicas
mi semblante era entonces un conjunto vacio
que te esperaba sin saberlo
un manojo de incertidumbres dispuesto a trepar
los misterios mas escarpados del planeta
en esos días de aprendizaje todo parecía demasiado nuevo
otros labios
                                               la hierba
                                                                                          los tragos
la belleza del amanecer se ha instalado
en las corrientes de tu cuerpo y
mi atención no te la puedo quitar de encima
ni tampoco los dedos de esta imaginación perversa
tus ojos me muestran un calor nuevo entre tanto hastío
incinerando las almohadas más lejanas de mi entendimiento y
al levantar la mirada soy tu presa
caigo como otras veces habré caído
tu sonrisa me invita a pasar al fondo de la noche
en ese territorio las tímidas formas de mis días te recorren y
abrazado a tu sombra otra vez caigo a tu pecho
que transcurre en un sueño inacabado
en esa agónica canción no me detengo
mientras tu escuchas barco a venus  yo me entero de los sucesos
de Macondo o del peso atómico del deseo y
si es luna llena o nueva me restriego
en toda la superficie de tu recuerdo
rozando tus palabras
detrás de una puerta que nunca conocimos
no pude llegar a tu cuerpo recién comenzado o
saber la consistencia de tus muslos
pulcramente infames son los primeros tropiezos
en los pasadizos de la adolescencia y
esa oquedad en las sienes se queda como una marca de nacimiento
sigues siendo bella bajo esta garua que me trae tu retrato
nunca nos importo el paso de las estaciones y
por cuestiones de rebeldía habíamos renunciado a la muerte
ahora debes estar clamada
la última vez que nos vimos te reías de todo y
mandabas a la mierda los inconvenientes
Ayer para siempre fue tu cremación








AMARTE ES CRUZAR UN PUENTE EN PROCESO DE RECONSTRUCCIÓN

Tendré que definirte oscilante o traída del pasado
saber donde fluctúas como un sigiloso rito
huyendo del desencanto
discernir entre asombros y elementos químicos
tu tenue configuración ósea o esta nueva forma
de acercarte a la nada fingiendo una apariencia de cero
observar pacientemente
como un insomne monje tibetano
en qué universos se precipitan las estaciones azules de tu rostro
sin angustiarme
por las marcas en la espalda que me ha dejado
esta habitación vacía y tus gritos mas encarnizados
mientras mi mente en blanco se cuela
por las alcantarillas de esta realidad empírica
por las aguas negras de lo que a simple vista
parece cierto y al otro lado de la puerta es solo
un muro lleno de angustias y avisos publicitarios
que no me dejan ser libre o al menos
ser esa criatura que hace el amor en los lugares públicos
mas transitados por el insomnio
de las señoras/señores agitando sus brazos agitando sus ¡oh!
fotografiando todo a su paso          emputecido selfie
y esas marcas sin desaparecer detrás de las sirenas azules
detrás de las sirenas rojas he perdido mi privacidad
me marcho a otro hemisferio atravesando mundos cuesta arriba
salidas de emergencia             puentes desplomados
USAR  VIAS  ALTERNAS
 a pesar del intenso tráfico y la poca consistencia
de mi equipaje recorro atestados centros comerciales
para rescatar lo poco que queda de tu recuerdo
en ascensores o escaleras gastadas y
el mobiliario arruinado siempre el mobiliario arruinado
pero el polvo la arena se me cae de los ojos y
no sé quién eres cuando llego tóxico a los paraderos
que me secuestran a diario
bajo el humo reluciente de esta contaminada vida
que me empuja al plástico de cada día
al caos al CO2
y en los escritorios de la burocracia me sellan la mirada
hasta quedarnos empapelados
CLAUSURA TEMPORAL
disperso en folios irreconocibles
en sótanos donde balbucean mi nombre con desconcierto y
quiero saber si alguien ha oído mis gritos
desde la ventana desde las azoteas
este aullido a la luna en pos de una salvación
pero la luna no me aclara el asunto
esta tan rota como el himen de la esperanza y
mi alteración se arrastra por pistas llenas de objeciones y
conductores airados y sudosos como las pegajosas
manos de la culpa y por el espejo retrovisor
no puedo verte no puedo encontrarte
sigues extraviada o yo sigo perdido
cuando freno en seco o me estrello a 120 kph y
con esta mirada post mortem sigo tus coordenadas
que me llevan por otra dirección
por un país desolado donde siempre lo terrible es cierto
en medio de pantallas que no se apagan y
quedo plantado en un panorama estático
como la sonrisa desconcertante del tiburón de Hirst
pero esa no es una sonrisa es más bien un gesto de dolor
lo sabemos quienes hemos soportado esa manera de tocar
la ausencia en los espejos o cuando coleccionamos
fotos antiguas hasta herirnos los ojos y
ahora amarillado sufro este vértigo
que vuelve una y otra vez echándome de mis palabras
a un abismo de ordenadas tumbas en
cómodas cuotas mensuales
la muerte es ahora un asunto de mercado (mayorista)
cuando me aborda mas de una realidad
que vienen a mi encuentro y no puedo esquivarlas
aunque te esté recordando desde las cenizas y
eres tan distinta a lo que no eres
sin tener una apariencia todavía
noche a noche vuelvo a mirar en el fallido reflejo
esa parte que me falta
la insensatez detenida en los bordes de mi sombra
me despista
intento reunir los pedazos de tu imagen
tierno rompecabeza que oscila sin definirte
edificando tu vacio con estos escombros que vienen a
mi puerta y tocan y golpean
y las rajaduras en el alma
abriéndose como una grotesca bienvenida
el suelo con su boca entreabierta queriendo tragarme
EXCAVACIÓN  PROFUNDA
                                  PELIGRO                                          NO PASAR
A estas alturas no sé entender las líneas divergentes
que deja tu rastro en mis deseos
pero estoy perdido en estas corrientes
en estos relaves de un terco sentimiento que te busca
cerca de las fronteras del humo y la desesperación
pero tú eres inexplicable en cada paso que doy
en cada cuadrante en que me pierdo
inconsistente
aun no tienes forma ni definición
como yo no tengo pasado ni futuro
esta tierra este cielo que viene a golpear mi torpe semblante
es el aviso de que solo somos numerables
en calles ilusorias mientras todo va desapareciendo

del libro Siniestro de Tiempo





MARCO ANTONIO QUIJANO MIRANDA  (Lima, 1970)
Estudió Comunicación Audiovisual. En el 2013 publica su primer libro Poemas Fantasma.
Ha participado activamente en Recitales poéticos, ferias de libro y Encuentros de escrito-
res, tanto en Lima como en provincias. En el 2017 su poemario Colección  Privada o los
Colores Ocultos de la Turbación se hizo merecedor del Premio Copé de Oro de la XVIII
Bienal de Poesía, otorgado por Petroperú. Tiene dos poemarios inéditos próximos a
editarse.



sábado, julio 01, 2017

Poemas de Giuliano Milla Segovia




1.      (Sin nombre)
Soy una lágrima solitaria,
que se le acaba la muerte,
no te escondas, yo te rezo
¿Que la vida es un progreso?
¿Quién se tomó mi vaso de cerveza?
Dios ¿A quién le rezas, a quién le rezas?
Mamá muerte, mamá muerte,
Que tus faldas, tan celosas,
Que recogidas debajo del puente,
Se ponen ellas buenas mozas,
Dios,
no sé a dónde que te escondes,
porque Dios es otro hombre,
que le rezo, ¡ay regreso!
Que te escondes, otro hombre,
¡Ay me muero, mamá muerte!
Tablas que rujen.
Rodillas podridas.
Miel sin dulce, casi rota.
Nariz torcida, como coja.
Que me huele los dolores.
Pecho cansado, mar sin agua.
Nadería, naderías.
Tristezas, naderías.




2.      ¿Quién?

¿Quién se llevo mi pecho?
Cadena de hierro que me aplasta,
un hueso roto que son mis dos piernas,
una sandalia huérfana,
una vida descalza,
un niño extraviado,
ningún amigo, excepto amigos,
un callo en mi voz que no me deja hablar.
¿Quién puso la inquisición en mis zapatos?
Cama-turista, espalda de agua,
beber el cerro, beber la barra,
que mala el agua, que mala el agua.



3.  Niño-ayuno
Un huérfano.
Date cuenta,
niño abandonado,
que las mejillas no se yuxtaponen,
que el hombre, es un empresario.
Las construcciones con publicidad en el pecho,
se desmantelan en la resaca de sus beneficios,
niño-ayuno, dieta afectiva,
todo es para uno, por uno y desde uno.
Otro huérfano
El cielo encierra el llanto seco de la ciudad,
veo un lienzo pegado en la luna,
la habitual compañía después de las seis de la tarde,
cuando el arca de Noé es la ciudad y sus calles
y mi cuadrado perfecto es un espacio sin espacio,
un lugar sin lugar,
un traje sin traje.
Más huérfanos.
No mires tanto a la gente, niño abandonado,
sus caras duelen,
sus muecas muerden, sus caprichos cortan,
no mires tanto, que tanto hay por no ver,
mejor húndete en unos lentes rotos,
hazte el ciego, compra dulces, regálalos.
Nosotros, huérfanos.
Somos un yeso para ellos,
una estatua que llora, con lágrimas de cemento,
que la vida se ha detenido, el tiempo ha muerto.
Con un cincel rompen nuestro corazón,
tallan lo que quieren ver de nosotros,
rompen cuando sus manos tiemblan y dudan,
sacian sus lenguas.
Se esconden en las palabras,
te vuelven un ticket roto con el que un náufrago viaja...






4.      (Sin nombre)
Soy un país perdido,

sismos y desastres desconocidos,
balaceras en cada esquina de mi cuerpo-ciudad,
en cada rincón de cada casa que se ha hospedado en mi rostro,
laguna triste que mira las nubes y nubes oscuras que mienten al cielo, alguien las ha dibujado,
y no sé quién,
soy cosmogonía de yeso, frágil,
fácil de diluirse en donde caiga,
lluvia violenta, garúa con miedo,
asentamiento despoblado, y un niño muerto,

nadie
supo
su nombre,
y él,
 nunca quiso tenerlo.






5.      Limón-nada.

Piel de paracaidista,
que besa el aire, el viento, el cielo,
que el suelo pierde de vista,
y vive con pecho de hielo.
Allá en donde no hay nube ni tierra,
en donde se escapa la brisa,
en donde volar es la guerra,
y si esta existe, es de tiza.
Hay pieles dubitativas, del medio,
no están ni aquí, ni allí,
ni en el garabato, ni el tedio,
ni en lo amargo o el ají.
Mi pecho es esa piel dormida,
que despierta sigue en sueño,
y que camina desapercibida,
sin perder de vista el vuelo.
Es una limonada rala,
que ni es amarga, ni es dulce,
que te deja ánimo de bala,
y frente de matiz agridulce.





Giuliano Milla Segovia. 

Nacido en Pueblo Libre, de niño me crucé con los cuentos de Abraham Valdelomar, desde entonces no me he alejado de la lectura, tengo gratos recuerdos de mi infancia con mi mamá siempre leyéndome cuentos de Oscar Wilde, mi niñez en mi antiguo hogar en el Asentamiento Humano Nuevo Perú y mis días en el colegio nacional Andrés Bello formaron en mí una visión de la realidad y el mundo. Al llegar a secundaria y toparme con una realidad social y económica distinta en un colegio diferente como lo es el Agustiniano me desequilibró. Allí conocí al profesor Gonzalo Ontaneda quien siempre inculcó la literatura en nosotros y especialmente la creación poética. Desde entonces no me desapego de la poesía, fue una necesidad urgente, un alivio y una constante confrontación.

sábado, junio 24, 2017

"El Cabaret Verde" de Johnny Barbieri




El libro de cuentos "El Cabaret verde" 
de Johnny Barbieri

se presentará en la Feria de libro de Amazonas
este jueves 29 de junio de 2017 
a partir de las 5:00pm

como presentadores estarán:

Leoncio Luque
Yoshiro Chávez
Jack Flores

El ingreso es totalmente libre

los esperamos

sábado, mayo 13, 2017

Tres poemas de Bandera de herejes

Poemas de Bandera de herejes de Johnny Barbieri

         mundo Nerval
una hoja Nerval caído de un árbol que retorna a ser semilla
un camino que bordea al gran mañana
existe un color Nerval tras la ventana
que se esconde de las miradas
existe un ojo Nerval bizco llorando ruidosamente
existe una mano Nerval asida a un grito de horror que
trepa al muerto hasta alcanzar la cima del adiós
Deifico una farola que alumbra tu cuerpo
cuando tu cuerpo está inhallable en el vacío
cuando tu cuerpo está colgado de un ave que despliega
sus alas incendiadas
cuando tu cuerpo está en el pasado caminando sin rumbo
buscando el hoy
Un canto Nerval enloquecido
un hálito Nerval que sale del interior de la muerte
para volver a morir
cúmulos de Nerval en la habitación dando vueltas con
su esquizofrenia en la mano
secreciones Nerval desparramadas por el suelo
salivas enardecidas lágrimas erróneas
un río de orín por en medio de la sala haciendo
un charco agonizante
La axila sobre la cama en un cosquilleo eterno 
ríes gritas lloras
un caballo Nerval que se va borrando lentamente en
su galopada final
un suicidio Nerval creciendo hasta alcanzar
la perfecta destrucción.


 El la tumba de Gerald de Nerval -Pere Lachaise-París



/ llueve verde. veinte ojos que nos ven
Desnos salvaje. espectro polar que palidece bajo su cría. luz del fondo de la sepultura. flor mayor. verde languidecido que abre sus brazos para volar. veinte ojos entreabiertos llenos de enjambres. Soupault de ojos verdes. piedra garabateada. raíz que crece hasta alcanzar la cima donde ondea la bandera de los herejes.  rama que trepa siempre. luz inconclusa. escarbar verde para ver la luz de la muerte. Pound granizo de relucientes comisuras. hielo verde. bocanada de mariposas verdes que vuelan hasta hacerse polvo. Eluard sin paraguas como un transeúnte en un puente que se mece sobre un río verde caudaloso. aleteo de aves que vuelan bajo la lluvia verde que nos moja a todos.

Tumba de Paul Eluard -París



dos luces
los pluviales días decrecientes se han eternizado
La criada toma mi mano y me lleva a la mesa  
una mañana láctea con pezones perfectamente ovalados
miro por la ventana la progenie que viene detrás
me encierro en mi cuarto   
sólo dos luces me iluminan bajísimo
mañana crecerás me dice mi madre puritana
y esa noche crecí escuchando los gemidos
de mi madre en la habitación contigua
esa noche apagada     esa noche sin sombras
La valquiria de Wagner en mis oídos   
los vidrios que ardían de locura
el inodoro abriendo su boca para recibir los azogues
de mi alma
atrás la horrible judía bella como nunca
promiscua hasta el albor    desnuda sobre la cama
vociferando mi nombre
me mancha tiernamente con su sífilis para que no la olvide
yo no olvido a mis putas     no olvido los trenes que vienen
del otro lado del mundo para pasar sobre mí
sólo dos luces o dos promontorios de leña calcinada
mi habitación insondable
es un  limbo    una brasa de opio     un arder de amor
La mulata alcoholizada sobre mi cama en tinieblas
me abraza    sus cabellos negros rizados duermen sobre
mi pecho   sus senos ardorosos me queman
el éter negro me espera para beber mi muerte que será
mañana sobre el mármol negro
la verga negra elástica ruge sobre su sexo
mi gato tabby ahora es negro tenebroso

sus órbitas ahumadas se apropian de la noche
Mis flores del mal cubren tu desnudez
duermes eternamente conmigo - deidad negra
el mundo incendia nuestro lecho que renace siempre.



En la tumba de Charles Baudelaire -Montparnasse-París






jueves, enero 26, 2017

LECTURA DE POETAS PERUANOS EN MADRID


Lectura de los poetas peruanos

Johnny Barbieri
Teófilo Villacorta
Sylvia Miranda

Jueves 2 de febrero de 2017, 20 h
Entrada libre y gratuita hasta completar aforo


Johnny Barbieri (Lima, Perú, 1966). Ganador del premio Nacional de Educación HORACIO 2003 y el premio de poesía Taiwán 2011. Fundador del grupo poético Noble katerba (1990) y el grupo nihilista La Mano Anarka (1995). Estudió Lengua y Literatura en la Universidad Nacional Federico Villarreal y Sociología en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Ha participado en Encuentros Internacionales de Poesía en Perú, Chile, Cuba, México, Colombia,  Argentina y Bolivia.
Su obra comprende: Branda (1993), El Libro azul (1996), MAKA (1999), Jugando a ser Dios (2000), Carne de mi carne(2002), La Virgen negra (2003), Libro Hindú (2005), Yo es otro (2007), La Edad de oro (2010, cuentos) Corazón de abril (2011), Pampa de perros (2012, novela), Rotos todos los cabos (2013, antología poética)  Bandera de herejes (2015) y El Cabaret verde (2016, cuentos). Hizo una Maestría en Literatura Peruana y Latinoamericana en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Teofilo Villacorta Cahuide (Aija – Ancash, 1966). Artista polifacético que ha optado por incursionar en terrenos diversos, como la plástica, la poesía y la narrativa. Estudió en la Escuela Nacional Autónoma de Bellas Artes del Perú (Lima) y en la Escuela Superior de Formación Artística de Ancash. Como artista ha expuesto sus obras en diferentes lugares del Perú y del extranjero.
En el 2007 obtiene el Tercer Premio Nacional de Poesía “Escribas Muchik”, el 2009 el Segundo Premio Nacional de Novela Corta “Premio Horacio 2009” y el 2010 el Primer Premio Nacional de Cuento “Horacio 2010”.
Reside en la localidad de Huarmey y se desempeña como profesor de Artes Plásticas.

Sylvia Miranda (Lima, 1966) es poeta, escritora y doctora en Filología por la Universidad Complutense de Madrid. Sus investigaciones versan sobre el imaginario urbano y la poesía de la vanguardia histórica peruana. Escribe artículos de crítica literaria y de artes plásticas en revistas especializadas. Ha traducido Momentos marroquíes de la poeta brasileña Astrid Cabral, versión on-line. Tiene varios poemarios publicados en español y en francés, una novela, un libro de relatos, y ensayos sobre la poesía de E. A. Westphalen y Carlos Oquendo de Amat. Ha recibido el Premio Tomás Luis de Victoria de Poesía (Salamanca, 1994); el Premio Novela Corta del Banco de Reserva del Perú (edición 1996), así como el Premio Extraordinario de Tesis doctoral (UCM, curso 2006/2007). Su más reciente publicación es el poemario Tiempo de sol (Madrid, 2014), donde reúne parte de su obra poética de los últimos años.

  
PUENTE DE IDEAS
entre
España e Hispanoamérica


MUSEO DEL ESCRITOR
GALERÍA DE ARTE
LIBRERÍA ESPECIALIZADA
EDITORIAL

 EXPOSICIONES – CONFERENCIAS – CONCIERTOS  
PRESENTACIONES DE LIBROS – LECTURAS
TALLERES - ENCUENTROS

 C/Galileo, 52
28015 Madrid
España
914298363



INGRESO LIBRE

domingo, enero 22, 2017

POESÍA EN PARÍS


Un recital de poetas peruanos se llevará acabo en París

CAFÉ - AMÉRIQUES: RÉCITAL DE POÉSIE

Johnny Barbieri
Teófilo Villacorta
Pablo Landeo Muñoz

Viernes 10 de febrero
7:00pm a 9:00pm

Association Babel-Amériques- INALCO
65 rue des gran grands moulins, 75013 París

INGRESO LIBRE


domingo, diciembre 04, 2016

Poemas de Grover González



ESCULPIR LA AURORA

No ejecutes el silencio,
un hambre de cebollas devora este momento:
si has de divagar que sea al filo de mis dedos;
si has de anochecer que el mundo se disuelva en fértiles senderos.

Hemos surcado el mar y los colores pero a costa de olvidar el cuerpo.
Salimos en tropel a destruir las raíces secas del tiempo.
Nada podría contener tanto ardor en un solo infierno.
Nada ha de alterar el rumbo emprendido sobre las alas del trueno.

¿Qué vacío nos envuelve cuando florecemos en el cenit del verso?
¿Remontamos el grano de arena que se interpone
entre la plenitud y la carencia de los elementos?

Hay sed de tener sed, agonía de agujero:
luciérnaga que rasga la oquedad de una gota de sueño.

Ofrendemos nuestra carne a la voracidad y al fuego,
derribemos la muralla que se expande
como la piel que nos aparta de los más jugosos pétalos:
calcinemos el camino, humedad que desconoce castillos de hielo.






Inundar la noche EN la sangre de los ASTROs


Desgastar en el agua las palmas de mis manos,
retorcer el equilibrio de tus ojos y tus pasos;
clamar al fuego con la voz que ha poseído al pararrayos:
las corolas de la tierra se abren mostrando dientes
que jamás han sido contados, mis palabras erosionan
el pensamiento que compartes con los pájaros:
¿Escapar sin segar las raíces que nos atan a los astros?
¿Qué fiera devora nuestra carne
si me despojas de la piel al desnudarte?

Un mar de furia se empoza entre los muslos sitiados
por el empuje de mi vientre alado;
un camino se deshoja, palidece como la sangre
que en tu cuerpo ha delirado:
eres la herida que el Sol me entrega en el ocaso, 
cielo que no despega de mis párpados,              
espejo azul donde se contemplan los relámpagos.






RARA AVIS

                                                                               Para Ana Akamine Yamashiro


La carne es esa flor 
donde palidece 
la oscuridad del fuego; 
la muerte es esa luz 
que reúne todos los sueños: 
¿Olvidar la noche, 
los minúsculos océanos?

Podría terminar la sangre, 
la lluvia, 
jamás el oleaje de pájaros 
que moldea los ojos del tiempo: 
no sé qué es el cielo 
pero al despertar contemplo tu cuerpo:
los caminos confluyen, 
se bifurcan alargando la ventana 
por donde hemos lanzado 
nuestros propios huesos:
renacer, sorber las sombras,
precipitar el alba, morir por un momento.





LA ESTELA DEL SUEÑO (BAJO LA ESFINGE, TUTMOSIS IV, 1,400 AC)

  
Las arenas invaden el aire,
la carne,
mi sangre que se extravía
en este océano yermo:
el tiempo es una sierpe que desfallece
al apretarme el cuello:
he oído a tantas gentes morir
sin invocar el nombre
que fue esculpido en mis huesos,
he vislumbrado al viento
fragmentar el cielo
que aún aplasta este desierto:
ahora estás aquí,
contemplando las sombras
que nos rodean
como los párpados del infierno;
y te preguntas quién es esta fiera
que perturba el reposo de un guerrero:
te he llamado y mi voz será tu voz
y habrá de gobernar sobre las aguas
y las dunas bajo el Sol sediento:
ave sin par que se remonta
hasta el cenit del silencio:
lava mi rostro para beber del Nilo de nuevo,
que la luz de Amón penetre mis fauces,
la oscuridad empozada en mis adentros;
rescátame de este naufragio perpetuo
y tuya será la tierra
que ha de acoger los trigos, las bestias,
los ojos húmedos del labriego:      
tuya será la vastedad del firmamento:
porque las estrellas
son lágrimas de dioses muertos;
y yo soy el león
que devora su propio cuerpo,
sarcófago de un corazón arrancado del fuego:
despierta, hijo mío;
haz que estas palabras
sean repetidas por milenios,
que la piedra perennice su alma
al volar hacia la profundidad de mi pecho:
hallarás la eternidad, lo prometo;
tus cenizas serán semillas de otros reinos,
y no dormirás
aunque la noche se cierna sobre el hombre
que volvió a nacer ante la desnudez de mis sueños.





VÉRTIGO

Hay cuerpos que desnudan
sus colores imperfectos,
la tierra que los perpetúa
bajo el prolífico firmamento.

Hay pieles que bifurcan
árboles eternos;
melodías fantasmales,
constelaciones diseminadas en el hielo.

Existen voces que irradian
aves arrancadas a los lienzos;
ecos de flores azules,
fósiles engendrados por el fuego:
auroras donde astros
se vuelven vórtices de avernos.

¿Podría haber algo más incierto
que las palabras pronunciadas
como miríadas de insectos?

No en vano se presencian flamas,
cardúmenes fieros;
el tiritar de cometas sobre abismos,
voluptuosidad atrapada en truenos.

Nada se podría advertir entonces,
salvo un reverdecer ubérrimo:
hemos de sucumbir durante la noche
eclipsados por nuestros propios sueños.

  


Grover González Gallardo nació en Cajamarca en 1,971. Es ajedrecista y abogado egresado de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ha publicado el poemario “Manantial en el espejo” en el 2,013 por la editorial Pasacalle. Es miembro del Liceo Poético de Benidorm de España. Ha sido miembro del grupo poético Rara Avis. Ha realizado difusión cultural y poética a través de la Peña Poética El Rincón Guapo. En el 2,016 fue editado su segundo libro “Sueño de las sombras” bajo el sello editorial Vicio Perpetuo. Una versión más reducida del “Sueño de las sombras” de solo 48 poemas resultó finalista de antología en la XVII Bienal de Poesía del premio COPE de Petroperú en el 2,015.