ARCA, MUROHe puesto una piedra donde se han enredado las constelaciones,
he puesto una centella que blanquea el cielo,
mi alma toda para construir esta casa.
Haré dos plantas y una escalera para unir mi tierra
y mis cielos.
Bajo el techo verde de la pérgola
colgaré mil pájaros prendidos por hilos invisibles.
Quiero un sótano ancho
donde sepultar mis dudas, mi vergüenza.
Necesito una máscara,
una puerta de madera pulida, con aldabas de hierro.
Quiero un arca, una casa con muros, un jardín cerrado
donde tejer la vida que me queda,
donde olvidar…
ALGUIEN HA CERRADO LAS VENTANAS DE LA PLAZA
Hay una plaza inmensa allá afuera.
Me separan de ella las ventanas,
la madera antigua con que fueron hechos los postigos.
Ya no veo la plaza, ahora la imagino.
Ahora sé por qué ha resistido tantos años.
Está hecha de nada,
de recuerdos que le dan forma.
Y uno puede quitar las rejas, las estatuas,
quitar la plaza.
Caminar sobre la tierra espesa.
Mirar la iglesia, la torre, el campanario,
sentir el ruido del bronce que ahuyenta las palomas.
Mirar la plaza de lejos sobre el puente,
regresar luego a los arcos, a los portales.
Regresar a esas ruinas que aún no fueron fundadas,
regresar a uno mismo.
Y abrir los ojos, las ventanas,
caminar luego por la plaza.
Palparla tal como es, volver a hacerla,
morirse de viejo,
fundarla.
OCASONo sé lo que faltaba,
había una mesa con cinco candelabros,
una mano en la lámpara
que encendía el ocaso
como si fuera un juego de niños,
y la hierba,
esa finísima bruja,
apuraba la angustia.
En la confusión de la tarde
faltaba algo,
pero no puedo acordarme,
era tanto el brillo de las tazas de té,
era tan terrible el canto de los lobos.
Caía la noche
y otra cabeza al cesto,
decapitaba el día a su cómplice.
______ o________
En la noche profunda del útero me hundo,
mis ojos se inician
en el oscuro arte de mirar las arterias,
la sangre que corre presurosa
como las aguas del estigia.
Adentro todo es génesis,
el arca es mi cuerpo.
Y allí, entre lo áspero y lo blando,
en el silencio más profundo
la vida comienza.
_______o_______
Mis senos como puñales
crecen lentamente.
Crecen y voy llevándolos con dolor
bajo mi blusa.
¿Podré alimentar a mi hija?
¿Podré tocarla sin herirla
con estos senos de filosas puntas?
________o________
Frida nunca vio su cuerpo por dentro,
dibujó lo que aparecía en su mente.
Yo he visto el dibujo exacto de mi interior,
la exacta copia de mí y quisiera pintarla,
poder abrir en dos la caja de mi cuerpo
y ver
y experimentar,
en tan profundo abismo
sensaciones,
miedos.
Ignoro qué pasa dentro de mi vientre
donde otras manos invisibles
tejen y destejen
lo eterno.
Liudmila Quincoses (Cuba), Raúl Heraud (Perú), Alfredo Nicolás (Cuba), Johnny Barbieri (Perú), Aarón Rueda (México) y amigo, en la Habana-Cuba
Liudmila Quincoses Clavelo (Sancti Spíritus -Cuba, 1975). Poeta y narradora. Promotora cultural. Miembro de la UNEAC y la AHS. Ha publicado los libros: Donde se cuenta la historia de un hombre, 1991; Un libro raro, 1995; En el último sendero el iniciado piensa, 1996; Los territorios de la muerte, 2001; Poemas en el último sendero, 2002; Plaza de Jesús, 2005 y El libro de la espera, 2008.
Textos suyos se han incluido en antologías poéticas de Estados Unidos, Argentina, España, Alemania, Italia y México.