jueves, mayo 22, 2014

NOBLE KATERBA en el Bar Zela - Lima


Después de muchos años el grupo poético Noble Katerba,
 que activó la poesía de los 90s en el Perú, 
se vuelven a reencontrar para brindarnos un recital de poesía.

La cita es el viernes 30 de Mayo a horas 7:00 pm
en el Bar Zela (Nicolás de Piérola 961- Lima- Plaza San Martín)

Poetas:

Johnny Barbieri
Leoncio Luque
Gonzalo Málaga
Manuel Cadenas
Alan Morales
Milagros Lazo
Pedro Perales

Presenta: Domingo de Ramos

INGRESO LIBRE

viernes, mayo 16, 2014

Recitales Poéticos II en Derrama Magisterial


El viernes 23 de mayo
en el local de la Derrama Magisterial
Leoncio Luque y algunos amigos poetas
se presentarán en un recital poético denominado 
Cantos de Vida

la cita es a las 7:00pm

INGRESO LIBRE


Para resaltar la vena poética del maestro peruano
Derrama Magisterial presenta el ciclo de recitales Cantos de Vida II

Derrama Magisterial, a través de DM Cultura, presenta el ciclo Recitales Poéticos II: Cantos de vida, en donde maestros poetas declamarán sus composiciones en una velada llena de arte y poesía, que busca promover la creación y la práctica literaria.

La cita es este viernes 23 de mayo en el auditorio de la Sede Central de Derrama Magisterial, ubicada en Av. Gregorio Escobedo 598, Jesús María. 

El invitado especial de esta gala poética será el maestro y poeta Leoncio Luque Ccota, ganador del Primer Lugar en Poesía del Premio COPÉ de Oro 2013, organizado por Petroperú. Además, obtuvo el Segundo Lugar en Poesía del Premio Horacio 2009, organizado por Derrama Magisterial. Luque pertenece al grupo literario Noble Katerba, del cual es, además, fundador y promotor.

Asimismo, participarán del recital el docente José Luis Ramos Flores, especializado en Literatura y Lengua; Ana Gonzáles Pérez, profesora de la I.E. José Antonio Encinas de Santa Anita; Isidro Rubio Villacorta, docente de Física y Matemática; Marilú Escalante Mejía, acompañante pedagógica especialista en educación en el Instituto Pedagógico de Monterrico; Miguel Ángel Díaz Sotelo, maestro de nivel primario; y Eufemia Marisol Treviño Ayala, docente arequipeña, quienes compartirán sus expresiones y emociones a través de sus poemas y poesías.

Para mayor información comunicarse con la profesora Roxana Venegas al  219-0210 / 219-0200 anexo 1215 o escribir al correo: rvenegas@derrama.org.pe



Mayo 2014 


martes, mayo 13, 2014

Todo lo que la literatura erótica ha hecho por ti


No hay nada como leer historias de cama para aumentar la libido, darnos ideas, ayudarnos a exorcizar fantasmas o cambiar por completo nuestra vida sexual.
 
Las palabras son agentes muy poderosos que habría que tomar siempre bajo prescripción médica, y esto es especialmente aplicable al terreno de la literatura erótica. A lo largo de la historia, los libros que narraron experiencias sexuales fueron siempre los más perseguidos y denostados, formaron parte de listas negras para asegurarse de que no estuvieran al alcance de las mentes inocentes y, a veces, llevaron a sus autores a la ruina, el ostracismo o la cárcel. ¿Alguien duda todavía del poder de las palabras?
Sin viajar muy lejos en el tiempo, la colección de literatura erótica, La Sonrisa Vertical, que este año reedita algunos de sus títulos bajo un nuevo formato, supuso todo un acontecimiento en la España de la Transición, cuando apareció en 1977 de la mano del cineasta Carlos García Berlanga y la editora Beatriz de Moura. Ésta comentaba no hace mucho al programa 'El Intermedio' que “estos libros cumplían una función porque el sexo es muy descubridor y bueno para deshacerse de fantasmas”. Siguiendo con la labor social que muchas veces este género literario ha tenido que desempeñar, la escritora Almudena Grandes, hablaba el pasado año en Quito, durante su participación en una feria literaria, del “impulso emancipador de Las edades de Lulú ( Tusquets, 1989) y otras novelas eróticas escritas por mujeres en los años ochenta, cuando se trataba de afianzar la revolución feminista y la posición de las mujeres en todos los campos de la sociedad". Grandes señaló que su libro “nació en un momento histórico en que la literatura erótica era casi clandestina y era una literatura de resistencia, no asumida por el gran canon literario”.

Recientemente 50 sombras de Grey (Grijalbo,2012) también provocó sus efectos secundarios, a pesar de tener un valor literario muy mediocre y ser criticado por muchos. Literatura descafeinada para tiempos descafeinados, aunque también están los que defienden la labor didáctica que este libro ha ejercido en la vida sexual de muchas mujeres, sus principales lectoras. Según un informe que elaboró la consultora TNS en España, el 60% de las encuestadas afirmó haber aprendido cosas nuevas, para el 35% hubo un antes y un después en su vida erótica, el 33% aumentó la frecuencia de sus relaciones, el 44% probó posturas nuevas y el 29% empezó a utilizar algún juguete sexual.

Lo que está claro es que el erotismo y el calentamiento corporal empiezan siempre por la cabeza y que el cerebro es nuestra zona erógena por excelencia. Leer es uno de los mejores ejercicios para erotizar la mente porque induce a la formación de imágenes, recreación de situaciones y ayuda a fantasear con la realidad.

Recientemente se ha descubierto que leer libros subidos de tono puede ser la mejor terapia para evitar el deterioro cognitivo que, inevitablemente, llega con los años. El psiquiatra Rafael Alarcón, coordinador de la sección de Gerontopsiquiatría de la Asociación Psiquiátrica de América Latina (APAL), comentó en el V Congreso Panamericano de Gerontología y Geriatría, que la lectura de textos eróticos tiene la capacidad de despertar emociones. “Para eso, se utilizan funciones intelectuales como la memoria, la atención, la concentración, la capacidad de pensamiento simbólico y la imaginación. Se da lo que en ciencia llamamos neurogénesis y plasticidad neuronal del cerebro, algo que comprobamos con estudios por imágenes. A través de la lectura, los mayores se dan cuenta de que siguen existiendo, sintiendo y deseando”, explicó Alarcón.

Este especialista cita cinco razones poderosas para que la tercera edad se aficione a este género literario, más que a los sudokus, ya que estimula los sentidos y mantiene las reacciones corporales, activa las funciones cognitivas y evita su deterioro y contribuye a que los abuelos estén más motivados con la existencia y acepten la muerte. Rafael Alarcón y su equipo realizan talleres de lectura para personas mayores, a las que evalúan antes y después. Según cuenta este especialista al diario argentino La Nación, "tras un año con El marqués de Sade, Anaïs Nin o El Decamerón de Boccaccio, las personas mayores están más activas y el avance se da en todas las capacidades evaluadas: atención, concentración, memoria a corto plazo, abstracción, ideación, simbolismo, fantasía, capacidad de análisis, razonamiento, fluidez verbal y funciones ejecutivas. Además, se deprimen menos, sienten menos ansiedad y necesitan menos medicamentos".

Pero no hay que esperar a jubilarse para poder experimentar en carne propia los beneficios de leer cuentos de cama. Los terapeutas sexuales hace tiempo que utilizan esta sección de la biblioteca para tratar a sus pacientes. Santiago Frago, sexólogo y codirector del Instituto Amaltea de Zaragoza, centro especializado en sexología, apunta que “leer relatos eróticos puede ser muy útil cuando queremos movilizar el deseo erótico. El problema no es solo que no se tenga deseo, sino que muchas veces está hipotecado. Es decir, está sujeto a unas normas, sobrevalorado o no le permitimos pasar épocas en las que se encuentre de vacaciones. Como en todo, hay que dedicar tiempo al deseo si queremos cultivarlo, y la literatura erótica puede ser una herramienta para ello, especialmente para las mujeres que tienen un erotismo más elaborado. Aunque también avisamos, que, como en el cine, las novelas eróticas son en cierta medida novelas de ciencia ficción, polvos mágicos, para que la gente no empiece a compararlas con su vida y crea que es defectuoso o que no está a la altura”

Cuando los hombres contaban sus batallitas en la barra del bar, con el beneplácito de la audiencia, éstas tenían también su función didáctica para los más jóvenes e inexpertos. Sin embargo, las mujeres nunca pudieron alardear de sus hazañas en la cama. No estaba bien visto. Tal vez por eso se aficionaron a la literatura erótica, género en el que son las principales lectoras, junto con el de ficción. La respuesta a la pregunta de por qué los hombres no son tan forofos de este tipo de libros quizá se deba, según Santiago Frago, “a que a ellos no les gusta hablar de sexo en serio en privado, tal vez porque les hace más vulnerables. Yo veo que los hombres animan a sus parejas a que lean este tipo de literatura, incluso muchos se la compran, para luego ellos disfrutar de los beneficios colaterales. También están los que todavía ven a este género como muy cercano, casi en la frontera, con la literatura romántica o rosa, y no les gusta que se les asocie con estos gustos”.

Mayra Montero, periodista y escritora cubana, residente en Puerto Rico, fue finalista del XIII Premio de La Sonrisa Vertical en 1991 con La última noche que pasé contigo (Tusquets) y ganadora de la XXII edición del mismo premio en 2000 con Púrpura Profundo (Tusquets). Montero cree que los hombres alérgicos a este género “reaccionan así por inseguridad, por miedo a enfrentarse a un mundo que les resulta retador, que a lo mejor ellos consideran que les representa un desafío, tanto a un nivel físico como intelectual. Conste que no me gusta generalizar. Dentro de todo, hay hombres que leen y disfrutan la literatura erótica. Recuerdo una anécdota curiosa cuando escribí La última noche que pasé contigo. Yo trabajaba en una agencia de publicidad, y se la regalé a uno de los dueños, que era un hombre culto y con bastante calle. Su único comentario después de leerla fue: ¡Muchacha, menos mal que no se la dedicaste a nadie!”.

Montero sostiene que hoy en día el género literario que ella cultiva es todavía uno de los más trasgresores. “Hay mucha hipocresía, mucha doble moral. Rasgarnos las vestiduras es lo más saludable que podemos hacer respecto a los temas eróticos. Pero no ocurre solo en la literatura, cualquier cosa que huela a sexo puede desencadenar la censura, como las letras de René Pérez, de Calle 13, entre el reggaeton y el rap. Todavía hoy, a René lo censuran en las emisoras de radio”.

La historia de la literatura erótica es la historia de la censura o de cómo escapar a ella, no ya sólo por cuestiones sexuales, sino porque muchos autores utilizaban sus libros para denunciar otros muchos aspectos de la sociedad en la que vivieron. Sí, sexo y denuncia fueron muchas veces de la mano. El amante de Lady Chaterley (1928) era transgresora pero no sólo por sus explícitas escenas de cama, sino porque su autor, D.H. Lawrence, aprovechaba la ocasión para hablar del choque de clases sociales o de la emancipación de la mujer. Sería difícil adivinar si lo que más chocaba a la sociedad puritana de entonces era que Constance Chaterley le pusiera los cuernos a su marido o que lo hiciera con un simple guardabosques. Henry Miller, quien dijo en una ocasión que “el sexo es una de las nueve razones para la reencarnación. Las otras ocho no son importantes”, compartió con Lawrence su afán por poner el dedo en las zonas erógenas, al mismo tiempo que en la llaga, lo que le valió durante años, engrosar las listas de libros prohibidos de las universidades y colegios.

Para acabar con algo que deja patente el enorme poder de las letras prohibidas lean ustedes mismos el comentario de un lector al último de mis artículos: “Srta. Rita, es usted un reflejo de la sociedad abyecta en la que vive, que sólo piensa en la búsqueda de placer sexual y sensorial a toda costa. Deje ya de intentar hipersexualizar a las masas expuestas a este diario, por favor. La vida no es sólo sexo, y todas las desviadas conductas de las que usted hace apología no sirven sino de lubricante para que la gente pierda los valores y se consiga ese desorden psicológico que tanto buscan los dueños de este periódico y sus amigos en las logias”. Señor Boris, es usted un adulador. Reconozco que tengo algunos fans, pero usted sobredimensiona el poder de estos humildes articulillos. Atentamente suya.

Fuente: El País

viernes, mayo 09, 2014

IN-SUFRIDO FUEGO de Domingo de Ramos



PRESENTACION DE LA OBRA REUNIDA 
IN-SUFRIDO FUEGO
DE NUESTRO AMIGO EL POETA  
DOMINGO DE RAMOS

AUDITORIO MIGUEL GRAU DEL CONGRESO DE LA REPÚBLICA 
Palacio Legislativo (Plaza Bolívar, cuadra 2 de la Avenida Abancay)

MIÉRCOLES 28 DE MAYO DEL 2014 
6:30 PM

Comentan: 
Gonzalo Portocarrero
 Victor Vich


Entrada Libre con D.N.I



miércoles, mayo 07, 2014

María Victoria Atencia gana el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana


Largos silencios interrumpidos por poemas intermitentes donde lo clásico, tradicional y cotidiano se impregna de modernidad. A vuelo de pájaro, es así la poesía de María Victoria Atencia (Málaga, 1931), poetisa de la Generación de los 50, a quien ahora envuelve el ruido al haber sido distinguida con el XXIII Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, convocado por Patrimonio Nacional y la Universidad de Salamanca.

La nube gris que tenía ayer sobre su cabeza, y la traía “un poco caidilla”, fue espantada por esta noticia que le dio José Rodríguez-Spiteri, presidente de Patrimonio Nacional y miembro del jurado. Era como la una y cuarto de la tarde. Ella estaba en su casa malagueña, y ni se percató de que se convertía en la primera española y la cuarta mujer en obtener este galardón en sus 23 ediciones, tras la cubana Fina García Marruz (2011), la peruana Blanca Varela (2007) y la portuguesa Sophia de Mello (2003).

Con voz nerviosa, y “aún aturdida por la noticia”, María Victoria Atencia no puede ocultar su entusiasmo. Y calla al escuchar que su nombre ya está junto al de grandes poetas que han obtenido este premio, como Claudio Rodríguez, Gonzalo Rojas, Álvaro Mutis, José Angel Valente, José Hierro, Antonio Gamoneda, José Manuel Caballero Bonald, y las tres mujeres que la han precedido. Tras el breve silencio, unas palabras fugaces y claras como sus versos: “Yo no me veo así, no soy como ellos, como uno de esos grandes poetas”.

Por su cabeza pasan quienes la hicieron poeta y que la han acompañado desde los 19 años: San Juan de la Cruz, Góngora, Juan Ramón Jiménez, Rilke, Cavafis…

De estas lecturas y de otras más que no vienen a su mente, ahora, están hechos sus poemas, algunos de los cuales han salido de sus vuelos como piloto de aviación sobre España en un Cessna. Y no con una vuelta.

Ha sabido “dialogar con la tradición” y “convertir lo cotidiano en algo trascendente”, destacan Soledad Puértolas y María Ángeles Pérez López, miembros del jurado. Lo ha hecho con poemas sobre cosas sencillas como:
Una hoja: “Fría y rugosa, apenas / debió correr un agua por eso que llamamos / su memoria o sus nervios, / en el bosque en que supo el latido del día / y se ofrecía al aire / esta lámina u hoja vegetal de mi mundo, / materia que se arrastra y me arrastra”.

O sobre su mismo arte con:

La palabra: “La palabra agotada por su uso, / su propio peso exhausto, su medida, / alza de nuevo su antigua dimensión y viene / —aspiración apenas— a mi lápiz, / tan transitoria y leve / como el amor, en la memoria / atosigada por su desmesura”.

Tras la noticia del premio, en su cabeza estaba, en cambio, el libro que acaba de publicar y que resume su vida literaria: Las iluminaciones. Antología y poemas inéditos (Salto de Página), con selección y prólogo de Clara Janés. En ellos hay luces de casi una veintena de obras como Arte y Parte, Marta & María, Los sueños, El coleccionista, Trances de nuestra señora, De la llama en que arde, El hueco, Las contemplaciones, De pérdidas y adioses y El umbral.

El resultado, según Jaime Siles, miembro del jurado, “es una voz muy singularizada, que es más religiosa que mística, y que nos hace ver matices absolutamente insospechados. Nos renueva la visión de la realidad y, al mismo tiempo, dota al lenguaje de una precisión extraordinaria”.

Eso han visto todos en el jurado (Nuno Judice, ganador en 2013, el director de la Real Academia de la Lengua Española (RAE), José Manuel Blecua; el presidente de Patrimonio Nacional, José Rodríguez-Spiteri; la directora de la Biblioteca Nacional, Ana Santos; y el Rector Magnífico de la Universidad de Salamanca, Daniel Hernández, entre otros) para un premio que reconoce “el conjunto de la obra poética de un autor vivo que, por su valor literario, constituya una aportación relevante al patrimonio cultural compartido por la comunidad iberoamericana”.

“Ya era hora”, dice Clara Janés, “de que se reconociera así a una gran poeta que tiene todos los honores de Andalucía pero le faltan los españoles”.

Para una María Victoria Atencia encantada con la poesía actual de su país porque “es completamente distinta a lo que he escrito. Una poesía que camina hacia nuevas rutas y con gente nueva”.

Razón del vuelo (poema inédito)

Y estabas y no estabas y seguías
siendo tú mi carencia o yo tu olvido
en aquel hueco azul interminable por el que una bandada
de herrerillos rayaba su alborozo
tan ajeno a que fueses su causa y el motivo
de un ruidoso traslado sin más razón que el vuelo,
que el propio vuelo que los sostenía
—casi al alcance de mis manos—
en el azul aquel interminable.

* Este poema figura en el nuevo libro de María Victoria Atencia, Las iluminaciones. Antología y poemas inéditos, recién editado por Salto de Página. Selección y prólogo de Clara Janés.



23 ediciones del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana

1992 Gonzalo Rojas (Chile)
1993
Claudio Rodríguez (España)
1994
João Cabral de Melo Neto (Brasil)
1995
José Hierro (España)
1996
Ángel González (España)
1997
Álvaro Mutis (Colombia)
1998
José Ángel Valente (España)
1999
Mario Benedetti (Uruguay)
2000
Pere Gimferrer (España)
2001
Nicanor Parra (Chile)
2002
José Antonio Muñoz Rojas (España)
2003
Sophia de Mello Breyner (Portugal)
2004
José Manuel Caballero Bonald (España)
2005
Juan Gelman (Argentina)
2006
Antonio Gamoneda (España)
2007
Blanca Varela (Perú)
2008
Pablo García Baena (España)
2009
José Emilio Pacheco (México)
2010
Francisco Brines (España)
2011
Fina García Marruz (Cuba)
2012
Ernesto Cardenal (Nicaragua)
2013
Nuno Júdice (Portugal)
2014 María Victoria Atencia (España)

Fuente: El País

martes, abril 29, 2014

'El escritor de verdad es escritor hasta su muerte': Vargas Llosa



Por: JEREMÍAS GAMBOA

El nobel habla sobre Gabo, la literatura colombiana reciente, el teatro y sus próximos proyectos.

Mario Vargas Llosa estaba un poco contrariado porque durante algunos días de su fin de verano en Lima había roto su rutina. Solo un par de días antes de esta conversación había dejado de asistir a la grabación de un spot para la Feria Internacional del Libro de Bogotá (Filbo) debido a la sobrecarga de su agenda: en una misma semana presidió el encuentro de la Federación Internacional de la Libertad, que reunió a expresidentes, intelectuales y políticos del continente, y la primera Bienal de Novela, que lleva su nombre.
Sin embargo, fue la coordinación constante con la Casa Museo en Arequipa, a la que ha empezado a donar, no sin pena, los primeros miles de ejemplares de su biblioteca personal de Lima, lo que rompió su rutina de hierro. Vargas Llosa comentaba sus actividades y daba vértigo: viajar a Arequipa a inaugurar la biblioteca; a Ayacucho para pasar Semana Santa, vuelta a Lima a recibir un homenaje y luego a Venezuela, a solidarizarse con los opositores del régimen antes de visitar una Bogotá aún remecida por la muerte de García Márquez.
El Vargas Llosa de esa tarde no era todavía el hombre impactado que declaró escuetamente su pesar tras la muerte del otro gran novelista del boom. Lucía entusiasta a pesar del océano de compromisos que lo acechaba. Apenas le explicamos que la entrevista sería solo sobre literatura, se sintió de mejor ánimo aún. “Muy bien”, dijo. “¡A trabajar!”.

Se te vio muy emocionado en la clausura de la Bienal Vargas Llosa, cuando dijiste que era el mejor cumpleaños de tu vida.
Es que me pareció que todo funcionó mejor de lo que esperaba. No soy un pesimista congénito, pero temía que ocurrieran toda clase de catástrofes. Pensé que los micros no funcionarían, que los ómnibus no estarían a la hora, que los periodistas serían asaltados... Bueno, felizmente no ocurrió nada de eso. Los escritores estuvimos muy contentos: en todas las presentaciones en las universidades o en el Museo de Arte Contemporáneo de Lima hubo mucha gente, sobre todo joven. Creo que por unos días tuvimos la ilusión de que Lima era una ciudad muy literaria, abierta al mundo de la lengua española. Una ciudad de lectores curiosos e inquietos.

Mientras hablabas de tu infancia, algunos pensamos que te ibas a quebrar de nuevo, como en el discurso del Nobel.
No, ¡ni hablar! (risas). Eso que me pasó en Estocolmo no me había ocurrido nunca y estoy seguro de que no me volverá a ocurrir. Para mí fue una gran sorpresa. Después me pregunté si no era una indicación de que ya estoy viejo, porque esas cosas solo les pasan a los viejos. Pero no, fue la acumulación de cosas. La semana del Nobel es muy intensa y emocionante, y todo Suecia participa de ella... Por otra parte, yo quería hacerle un homenaje a Patricia (su esposa), que ha sido fundamental porque me ha permitido dedicarme a leer y escribir sin preocuparme de todo lo pesado o aburrido. Me sorprendió mucho quebrarme así porque creí que me conocía bastante bien, pero fíjate que no.

Has dicho varias veces que prefieres no asistir a los congresos sobre tu obra, pero esta Bienal reunió a escritores que hablaron de sus experiencias de escritura. ¿Te quedas con algo interesante de ellas?
Escuché cosas muy interesantes y otras un poco menos, pero lo que más me interesó fue el ambiente, el buen entendimiento, que no hubiera esas tensiones que muchas veces caracterizan los congresos literarios. Es extraordinario que exista un congreso que reúna a escritores de distintos países, cosa que cada vez ocurre más. Ocurrió en la Bienal y ahora ocurrirá en Bogotá. Las fronteras se van desvaneciendo y el mundo se va volviendo un lugar habitable.

En una entrevista días antes del fallo del jurado dijiste que tenías las tres novelas finalistas en tu mesa de noche. Y hablaste de la ganadora en una columna.
Es una muy buena novela la de (Juan) Bonilla: sólida, ambiciosa. Había pasado injustamente desapercibida. Es un buen primer premio de la Bienal. El trabajo del jurado ha sido bueno. Ahora bien, algo que resulta interesante es que no solo hubo tres finalistas; hubo seis primero. Creo que lo que debe hacerse en el futuro es incorporar todos esos finalistas: entre los seis había muy buenas novelas y valía la pena que todas recibieran un espaldarazo.

¿Ya leíste las otras dos finalistas, ‘En la orilla’, de Rafael Chirbes, y ‘Las reputaciones’, de Juan Gabriel Vásquez?
Sí, las dos. Las tres novelas son muy distintas y todas tienen bastante relevancia.

Cuando el premio se anunció, un sector lo quiso ver como un certamen que compite con el Rómulo Gallegos...
No, la idea era hacer una cosa equivalente al Booker Prize inglés, muy interesante porque promueve la lectura de las obras finalistas y de la ganadora en todo el ámbito de la lengua inglesa, un premio apoyado por los medios a través de una gran difusión que primero anuncia una lista larga de novelas finalistas y luego una corta. Eso es lo que queríamos conseguir con este premio. No lo veo enfrentado al Rómulo Gallegos porque pueden coexistir. El Rómulo Gallegos –entregado por el Gobierno de Venezuela– quizás ha perdido un poco de audiencia porque se ha politizado, sobre todo desde la subida de Hugo Chávez. Pero mira, mientras más premios literarios haya, y mientras más serios sean, pues mejor para la literatura.

‘La Vanguardia’ recogió opiniones que se escucharon en los días de la Bienal sobre lo particular de que un nobel de literatura no se encerrara en su torre de marfil tras la consagración, sino que realizara actividades en pro de la literatura de su país. Has promovido a autores, escribes, lideras una bienal, encabezas la delegación peruana a Colombia...
Ese es un favor para la literatura en general, no solo para la peruana. Es necesario evitar el nacionalismo, que es muy peligroso. Lo que se tenga que hacer por la literatura tenemos que hacerlo los escritores, que sabemos mejor que nadie lo maravillosa que es; cómo puede enriquecer la vida y cómo cumple una función muy importante para la cultura democrática.

Fernando Iwasaki declaró que tu premio nobel había generado una mirada más atenta a la literatura peruana.
Ojalá que haya sido así. Hay una muy buena literatura peruana que merece ser leída, y no por razones nacionalistas.

En Lima, me resultó conmovedor ver en una cena a Juan Gabriel Vásquez y Héctor Abad recitando poemas de César Vallejo.
Me dijeron que fue muy conmovedor.

Ambos son escritores colombianos a los que has seguido atentamente.
Y ambos son escritores muy distintos y complementarios. Creo que Abad es el catoblepas típico que se alimenta de lo que tiene de sí, que se come a sí mismo. Y no estoy pensando solo en 'El olvido que seremos', sino en 'Traiciones de la memoria'. No sé si es autobiográfica, parcialmente inventada o totalmente inventada, pero es preciosa. Juan Gabriel Vásquez hace lo contrario. Sale de sí, inventa y parece desaparecer en lo que cuenta. Ambos son magníficos escritores.

Héctor Abad protagonizó uno de los momentos más álgidos de la Bienal cuando confesó que ya no escribiría más.
Héctor Abad es demasiado buen escritor como para que nos quiera hacer creer que se ha quedado vacío de ideas. Esa es una de las muchas maneras que tienen los escritores para buscar estímulos que los ayuden a seguir escribiendo: deprimirse, declararse estreñidos. A veces hay un cierto masoquismo que los escritores cultivamos en determinados periodos. Ese es el caso de Héctor y por eso no le creo. Él es el autor de uno de los mejores libros que se han escrito en lengua española y va a seguir escribiendo. A los escritores, cuando dicen que no van a escribir, no hay que creerles.

Le dijiste directamente que no le creías.
Sí, es así. Le dije ‘no te creo’. Ahora, Javier Cercas se lo dijo más a la española: ‘No me jodas, hombre’ (risas).

En la Feria del Libro de Guadalajara, antes de verte presentar tu última novela, vi a Fernando Vallejo presentando la suya y recuerdo haber salido desmoralizado; parecía que no tenía sentido escribir. A los diez minutos tú decías que era la mejor cosa que te había pasado en la vida.
Eso refleja simplemente la personalidad o la idiosincrasia de cada escritor. Yo recuerdo que Pepe Donoso era bastante parecido a Vallejo, pesimista, masoquista. Te daba la impresión de que podría suicidarse, ¿no? Pero luego me di cuenta de que esa era su propia manera de encontrar razones para escribir. Los escritores representan el abanico de las posibilidades humanas. Si un escritor deja de escribir, entonces su vocación no era tan firme. La literatura compromete totalmente la vida. Es, como decía Flaubert, una manera de vivir. El escritor de verdad es escritor hasta su muerte. Aunque no publique, seguirá escribiendo y vivirá para escribir aunque no escriba o escriba poco. Vivirá para escribir.

Recuerdo a David Grossman decir que al escucharte le entraban ganas de dejar la sala de conferencias que compartía contigo para irse a escribir...
Hay que pensar de esa manera para trabajar: pensar en llegar cada vez más lejos. La perfección es un ideal lícito, incluso necesario en un escritor. Pero que en busca de esa perfección llegues a anularte, no. Me niego rotundamente. La perfección absoluta no se alcanza jamás. Se alcanza en la música, quizá en la poesía, pero nunca en la novela.

Hace poco hablabas de fronteras que se diluyen. Durante muchos años hemos leído la narrativa peruana desde un enfrentamiento entre tu trabajo y el de José María Arguedas. Un momento de posible conexión fue tu libro sobre él, ‘La utopía arcaica’, que desató una polémica.
Yo creo que Arguedas fue un personaje trágico. En él había un lirismo extraordinario y una sensibilidad excepcional para el paisaje y el sufrimiento humano. Era un escritor intimista que cuando dio rienda suelta a su idiosincrasia escribió sus mejores trabajos. 'Los ríos profundos' es su gran obra precisamente porque es una novela que expresa su propia experiencia, su biografía. Ahora, en el prólogo de ese libro yo digo que, de los escritores peruanos, el que más he sentido, el que me ha interesado y al que he tratado de entender más ha sido Arguedas, que vivió en su dimensión más dramática la problemática peruana.
En ese prólogo dices que por primera vez estás abordando en un libro a un creador que no te influyó tanto...
Es que lo que me fascina de Arguedas es el caso Arguedas. A pesar de que he gozado leyendo de él ciertas cosas, no creo que le deba demasiado en cuanto al tipo de escritor que soy. Al menos no me ha enseñado lo que me enseñaron Faulkner, Víctor Hugo, Tolstói o Cervantes.

Es curioso, porque es posible establecer conexiones muy intensas entre ‘Los ríos profundos’ y ‘La ciudad y los perros’: ambas ocurren en colegios, los protagonistas se han separado del padre y se proponen como tipos sensibles ante las injusticias que ocurren.
Ah, mira, eso es verdad.

Hay un personaje que ejerce una autoridad con excesos: el Jaguar en tu novela y el Lleras en la de él; hay violaciones tremendas: en un caso a una perra y una gallina; en el otro, a una mujer opa (tonta) casi animalizada. El estilo y la estructura no son iguales, pero me pregunto si, en algún sentido, esa historia se instaló en ti y afloró cuando escribiste tu novela.
Pues mira, nada se puede excluir en la literatura. Uno se alimenta de todo para escribir y las cosas a veces dejan unas huellas de las que no somos muy conscientes. De hecho, yo leí 'Los ríos profundos' con enorme interés cuando salió, así que no descarto que de alguna manera pueda haber sido un material de trabajo para mí. Inconsciente, claro, porque conscientemente no creo haber pensado en ese libro mientras escribía 'La ciudad y los perros'.

En ‘La utopía arcaica’ hablas de la lectura ideológica que caracteriza la literatura en la región. Según tú, Arguedas fue víctima de esa presión ideológica.
Sin duda. Muy fuerte en su caso.

A propósito de eso, hay novelas tuyas que han sido leídas de una manera injusta por motivos similares. ‘Historia de Mayta’, por ejemplo...
Esa es sin duda mi novela peor leída. La peor tratada. Lo que me sorprendió fue que muchos de los ataques que recibió se centraban en la homosexualidad del personaje. Ahí descubrí que la izquierda peruana de esos años era ferozmente homófoba, que tenía los prejuicios que normalmente se atribuyen a los sectores conservadores: les parecía el colmo de la ignominia que Mayta fuera un homosexual. Se la leyó como una novela contra la izquierda porque yo tenía posiciones muy críticas contra ella, pero en realidad es una novela sobre un personaje trágico. Eran años en que la izquierda latinoamericana, no solo peruana, estaba muy fanatizada, era dogmática e intolerante.

Leí a Alberto Fuguet decir esto: ‘Hoy ‘Historia de Mayta’ se dispara’. Para varios escritores jóvenes es uno de tus grandes libros.
Me alegro mucho de que lo haya dicho Fuguet, que es muy buen escritor. Y me alivia un poco porque me siento desagraviado (se ríe).

Fuguet y otros autores, incluido yo, han reconocido la influencia de ‘El pez en el agua’. Recientemente has deslizado que trabajarías en el segundo tomo de tus memorias.
No lo he decidido. He pensado en un segundo tomo sobre los años que viví en París. Yo llegué allí en el 59 y estuve hasta el 66. Fueron siete años en los que ese París mítico era todavía la ciudad de las artes, de las letras, de la inteligencia. En esa ciudad los escritores, los pensadores, los artistas eran las grandes estrellas y la vida parecía girar en torno a ellos. Cuando yo llegué estaban vivos Sartre y Camus. Eran los años del teatro del absurdo, de Beckett, con Ionesco, Adamov, los años de la Nouvelle Vague y del gran debate sobre la nueva novela de Robbe Grillet y Nathalie Sarraute... El gran hallazgo de París para mí fue descubrir América Latina, descubrir que era latinoamericano y conocer escritores latinoamericanos.

Uno de los rasgos originales de ‘El pez en el agua’ es que es un relato sobre la construcción de un escritor a través de los ciclos en que no escribe: la niñez y la candidatura presidencial. Cuando supe que barajabas el segundo tomo me imaginé que el personaje de las memorias anteriores llega a Madrid y se hace escritor, la historia de tus primeros grandes libros.
Bueno, ese sería el tomo, sí. Y si lo hago, esos serían los años que cubriría.

Y la otra parte, vinculada al tiempo de la consagración. Cuando escuché el discurso del Nobel me pareció que era la semilla de un libro también, el del Mario ya mayor.
Al final todos son embriones de libros que se podrían desarrollar. Hay que elegir a cuál dedicarse... Pero no lo sé aún. Tengo muchas dudas, pero sé que voy a decidirlo pronto. Si lo hago, lo haré ahora, mientras la memoria está fresca. Temo que después se me empiecen a confundir los recuerdos.

Por otro lado, acabas de terminar una obra de teatro inspirada en Boccaccio...
Se llama 'Los cuentos de la peste'.

¿Tiene fecha de estreno?
Los ensayos empiezan el primero de noviembre y se estrena el 15 de enero del 2015, en el Teatro Español, de Madrid.

Dijiste que actuarías si Patricia te da permiso.
Mira, va a depender no tanto de Patricia como de mi memoria. Terminé creando un personaje que estaría más o menos a la altura de lo que yo podría hacer. Voy a ensayar para la obra, pero he quedado con el director que si la memoria me falla no entraré a escena porque sería una catástrofe. Si la memoria resiste, voy a hacer la prueba, porque haber pasado por el escenario ha sido maravilloso. Tú sabes mejor que nadie que vivir la ficción cuando la creas es una cosa maravillosa, pero cuando te transformas en un personaje de ficción sobre un escenario entonces la vives de una manera absolutamente intrínseca. Es una experiencia que un novelista no tiene nunca. Eres la ficción misma, una ficción encarnada.

El capítulo de Gabo
Ha dictado cátedra sobre ‘Cien años de soledad’

Hace poco dijiste que habías leído varias veces ‘Cien años de soledad’.
La he leído muchas veces, sobre todo cuando he tenido que enseñarla. La he enseñado mucho.

¿Ha cambiado tu percepción de la novela con el paso del tiempo?
Toda la novedad que representó cuando la leí por primera vez ya no existe, pero sí creo que va a pasar la prueba del tiempo. Es un libro que será leído muchísimo por su enorme originalidad, su enorme riqueza verbal, su imaginación chisporroteante. Todo eso constituye una unidad. Es uno de los libros de nuestro tiempo.

En ‘Historia de un deicidio’, tu libro sobre la obra de García Márquez, tu lectura crítica se dirige hacia esa novela del mismo modo en que en la narrativa vas en pos de un ‘cráter’ (momento de gran tensión dramática). ¿‘Cien años de soledad’ es el gran cráter de la obra de Gabo? ¿Es tu libro favorito de él?
Yo terminé ese libro cuando García Márquez trabajaba en algunos relatos de lo que luego sería 'Doce cuentos peregrinos'...

Y empezaba ‘El otoño del patriarca’.
Sí, pero ese libro ya no entra en 'Historia de un deicidio'. Te puedo decir que con el paso del tiempo sigo creyendo que 'Cien años de soledad' es la gran obra de García Márquez. Y creo que todas las otras o son una preparación para 'Cien años' o una derivación de ella.

Una de las cosas que comparten García Márquez y tú, además del Nobel, es el biógrafo, Gerald Martin, que prepara un libro sobre ti.
Ese es un libro que espero con mucho temor (risas) porque Martin ha conversado con todo el mundo, ha estado en todas partes, ha metido la nariz en todo lo que he hecho. Ahora bien, se demoró 17 años en la de García Márquez, así que espero que se demore 17 años también en la mía, para no estar aquí cuando salga (risas).

Perú llega con una delegación sin precedentes

En el pabellón 4 de Corferias
Arquitectos peruanos diseñaron el pabellón del país invitado de honor a la Filbo, que contará con una gran librería con más de 15.000 títulos, exposiciones fotográficas y artesanales, y una muestra gastronómica.

Para los niños
Los niños tendrán una zona especial que alude a los más de 6.000 km del emblemático Camino del Inca, cuyas vías se extienden hasta la frontera con Colombia.

Más de 60 escritores
Entre los autores peruanos que vienen se encuentran Santiago Roncagliolo, Daniel Alarcón, Eduardo Chirinos, Julio Villanueva Chang, Iván Thays, Gabriela Wiener, Fernando Ampuero y Grecia Cáceres.

Música
Así mismo, vienen la Orquesta Sinfónica Nacional de Perú; el Elenco Nacional del Folclore, con los montajes ‘Retablo’ y ‘Carnavales’; la violinista Pauchi Sasaki y su cuarteto, y los grupos Nova Lima y Bareto.

Fuente: El Tiempo

viernes, abril 25, 2014

Recital en el Ministerio de Cultura

"Transgresiones: Las voces poéticas del 90". Se volvieron a reencontrar los poetas del 90 en un recital que se esperaba desde hace muchos años. Nuestro agradecimiento a Leoncio Luque y al Ministerio de Cultura. aquí algunas fotos del recital.


Presentadora del evento

Se pasó un video sobre la poesía del 90

Leoncio, como curador, presentando a los poetas

Héctor Ñaupari

Isabel Matta

Juan Carlos de la Fuente

algunos recuerdos del 90

Piero Montaldo

Enrique Mesías

Leyendo Rafael Hidalgo

Leyendo JB

Johnny Barbieri

Pancorvo

José Pancorvo en la lectura de sus textos

Miguel Ildefonso leyendo sus poemas

el público

Libros del 90 en exposición

Fotos del recuerdo


sábado, abril 19, 2014

POETAS PERUANOS EN MADRID


Abril mes del Libro
POETAS PERUANOS EN MADRID

RECITAL POÉTICO SOLIDARIO POR
RENATO SANDOVAL
 
Lunes 28 de abril, 20.30 h
ENTRADA LIBRE

Como parte de la campaña internacional en favor de la salud del poeta, traductor, editor, docente y activista cultural peruano Renato Sandoval, se realizará un recital solidario este 28 de abril en el Centro de Arte Moderno de Madrid.

Convocados por el crítico literario Julio Ortega, los vates nacionales Miguel Cabrera, Lawrence Carrasco, Sylvia Miranda y Martín Rodríguez Gaona se reunirán para leer sus textos en esta sesión.
   
Renato Sandoval Bacigalupo (Lima, 1957). Estudió Lingüística y Literaturas Hispánicas en la Pontificia Universidad Católica del Perú y completó estudios doctorales en Filología Románica en la Universidad de Helsinki de Finlandia. Ha publicado, en poesía, Singladuras, Pértigas, Luces de talud, Nostos, El revés y la fuga y Suzuki Blues, los tres últimos recogidos en Trípode (2010). Tiene en prensa: Cámara esférica: 24 x 1.Poemas suyos han sido traducidos al francés, alemán, italiano, danés y finlandés. En ensayo, El centinela de fuego, libro dedicado al poeta simbolista José María Eguren, y Ptyx: Eielson en el caracol. En el campo de la traducción, son conocidas, entre otras, sus versiones de Pavese, Quasimodo, Tabucchi, Arnaut Daniel, Tieck, Rilke, Kafka, Södergran, Ågren, Haavikko, Saarikoski, Dinesen, Boberg, Drummond de Andrade, Lêdo Ivo, Paulo Leminski, Sylvia Plath, así como un par de piezas de teatro escritas en francés por César Vallejo y una antología de cuentos de Quebec (Canadá) bajo el título La mano de dios. En 1988 obtuvo el primer premio de “El cuento de las mil palabras”, del semanario Caretas. Dirige la editorial Nido de Cuervos y las revistas Evohé y Fórnix. En la Pontificia Universidad Católica del Perú dicta, alternadamente, Literatura Alemana, Literatura Nórdica y Literatura Francesa Medieval. También enseña en la Facultad de Humanidades y Lenguas Modernas de la Universidad Ricardo Palma. Ha sido coordinador del Fondo Editorial del Ministerio de Cultura del Perú. Es director del Festival Internacional de Poesía de Lima (FIPLIMA y de la Asociación Fórnix-Poesía, que lo organiza.


 Los donativos a la Campaña Internacional pueden dirigirse a:

Jorge Renato Sandoval Bacigalupo
Banco Continental del Perú
Cuenta en dólares: 011-186-000100033596-46
Código Swift: BCONPEPL

 
Poetas participantes:

Miguel Cabrera, poeta peruano. Su último libro publicado: La señal agazapada, Ediciones El Nocedal, Lima 2009. “El compromiso con la palabra constituye, al mismo tiempo, un elemento de continuidad con su producción anterior, dentro de un itinerario poético que opone su rigor al ruido insensato de la realidad.” (Antonio Melis).

Lawrence Carrasco (Juanjuí-Perú, 1966). Vive en Madrid desde 2005. Diploma Máster-DEA en Filosofía por la UAM. Ha publicado Carmina prima (Pan con pescado), 1995; Embriaguez de los días, 2000; Las ideas estéticas de César Vallejo, 2005; La musa insomne, 2013.

Sylvia Miranda es poeta, escritora y Doctora en Literatura Hispanoamericana por la Universidad Complutense de Madrid, sus investigaciones versan sobre la poesía de vanguardia peruana. Entre sus últimas publicaciones figuran su edición de 5 metros de poemas y otros textos de Carlos Oquendo de Amat, Ica, Biblioteca Abraham Valdelomar, 2012 y su poemario La foudre demain, (con pinturas de Sylvie Lobato), La Rochelle, Les Arêtes Editions, 2013.

Martín Rodríguez-Gaona (Lima, 1969), poeta, ensayista y traductor, ha publicado Pista de baile (1997), Codex de los poderes y los encantos (2011), Madrid, línea circular (2013) y Mejorando lo presente. Poesía española última (2010), entre otros. Su obra ha obtenido becas de la Residencia de Estudiantes, de la fundación Antonio Machado de Soria y el premio de poesía Cáceres Patrimonio de la Humanidad.