martes, febrero 20, 2018

POESÍA Y MEMORIA




7pm 📣

--------------------------------------

/// PoesĂŹa y Memoria ///

Lugar: Clandestino Bar
(Jr. Pachitea 185. Centro de Lima)

📣 Proyección - 8:00pm::

:: MELISSA y LA MARCHA DE CANTORAL ::

A cargo de JaurĂ­a Colectivo
📣 Conversatorio::

a cargo de Norma Méndez y Cruz Silva.

📣 Lecturas::


- Lauraluz 


📣 Hip Hop::


Farrah
- HolĂ­stico

📣 Fotografía

a cargo de JaurĂ­a

📣 MĂșsica::

📣 Performance::

📣Feria::


📣 Micro Libre:

(Anotarse por inbox)


INGRESO LIBRE

lunes, febrero 12, 2018

Playazo poético


Playazo poético


PoesĂ­a


Sergio Gomez
Javier Ramos
Carla Andaluz 
Wilver Moreno
Miguel Ildefonso
Astrid Soldevilla
Pablo Salazar
Oscar Zemarti
Luis Boceli
Johnny Barbieri
Diego Bardales

MĂșsica

Rodrigo Castillo

Micro libre

///

Lugar: Av. Las Gaviotas 685, Punta Negra
Referencias: Frente a la playa "El revĂ©s". 
Desde el Castillo Melgar, 4 cuadras en direcciĂłn al mar 
para llegar a la avenida Las Gaviotas.

SĂĄbado 17 de febrero 2018

Hora: 8-11 p.m. 

Organiza: Pez de Fango


domingo, noviembre 26, 2017

Poemas de Marco Antonio Quijano

Nuestro amigo Marco Antonio Quijano Miranda, acaba de ganar el Premio  CopĂ© de Oro en la XVIII Bienal de PoesĂ­a con su poemario “ColecciĂłn privada o los colores ocultos de la turbaciĂłn”. AquĂ­ les dejamos algunos poemas suyos.

URNA Y PRIMERA DESPEDIDA PARA TU VOZ

a Marycarmen Salinas

Puedo verte cruzando un salĂłn lleno de ansiedades
solo yo te miro
desde esta perspectiva soy el Ășnico que te estĂĄ mirando
los demĂĄs hacen bulla o silencio
dependiendo de su estado salvaje
pero nunca hacen silencio
la camisa blanca apenas cubre mi oscuridad
mi perfil distraĂ­do se marcha por intrincadas fĂĄbulas de vidrio y
hecho trizas me repongo al saberte
llegas de pronto a mi lado
te sientas junto a mi desorden de ecuaciones
             chaquitacllas
                                                             guerras pĂșnicas
mi semblante era entonces un conjunto vacio
que te esperaba sin saberlo
un manojo de incertidumbres dispuesto a trepar
los misterios mas escarpados del planeta
en esos dĂ­as de aprendizaje todo parecĂ­a demasiado nuevo
otros labios
                                               la hierba
                                                                                          los tragos
la belleza del amanecer se ha instalado
en las corrientes de tu cuerpo y
mi atenciĂłn no te la puedo quitar de encima
ni tampoco los dedos de esta imaginaciĂłn perversa
tus ojos me muestran un calor nuevo entre tanto hastĂ­o
incinerando las almohadas mĂĄs lejanas de mi entendimiento y
al levantar la mirada soy tu presa
caigo como otras veces habré caído
tu sonrisa me invita a pasar al fondo de la noche
en ese territorio las tĂ­midas formas de mis dĂ­as te recorren y
abrazado a tu sombra otra vez caigo a tu pecho
que transcurre en un sueño inacabado
en esa agĂłnica canciĂłn no me detengo
mientras tu escuchas barco a venus  yo me entero de los sucesos
de Macondo o del peso atĂłmico del deseo y
si es luna llena o nueva me restriego
en toda la superficie de tu recuerdo
rozando tus palabras
detrĂĄs de una puerta que nunca conocimos
no pude llegar a tu cuerpo recién comenzado o
saber la consistencia de tus muslos
pulcramente infames son los primeros tropiezos
en los pasadizos de la adolescencia y
esa oquedad en las sienes se queda como una marca de nacimiento
sigues siendo bella bajo esta garua que me trae tu retrato
nunca nos importo el paso de las estaciones y
por cuestiones de rebeldĂ­a habĂ­amos renunciado a la muerte
ahora debes estar clamada
la Ășltima vez que nos vimos te reĂ­as de todo y
mandabas a la mierda los inconvenientes
Ayer para siempre fue tu cremaciĂłn








AMARTE ES CRUZAR UN PUENTE EN PROCESO DE RECONSTRUCCIÓN

Tendré que definirte oscilante o traída del pasado
saber donde fluctĂșas como un sigiloso rito
huyendo del desencanto
discernir entre asombros y elementos quĂ­micos
tu tenue configuraciĂłn Ăłsea o esta nueva forma
de acercarte a la nada fingiendo una apariencia de cero
observar pacientemente
como un insomne monje tibetano
en qué universos se precipitan las estaciones azules de tu rostro
sin angustiarme
por las marcas en la espalda que me ha dejado
esta habitaciĂłn vacĂ­a y tus gritos mas encarnizados
mientras mi mente en blanco se cuela
por las alcantarillas de esta realidad empĂ­rica
por las aguas negras de lo que a simple vista
parece cierto y al otro lado de la puerta es solo
un muro lleno de angustias y avisos publicitarios
que no me dejan ser libre o al menos
ser esa criatura que hace el amor en los lugares pĂșblicos
mas transitados por el insomnio
de las señoras/señores agitando sus brazos agitando sus ¡oh!
fotografiando todo a su paso          emputecido selfie
y esas marcas sin desaparecer detrĂĄs de las sirenas azules
detrĂĄs de las sirenas rojas he perdido mi privacidad
me marcho a otro hemisferio atravesando mundos cuesta arriba
salidas de emergencia             puentes desplomados
USAR  VIAS  ALTERNAS
 a pesar del intenso trĂĄfico y la poca consistencia
de mi equipaje recorro atestados centros comerciales
para rescatar lo poco que queda de tu recuerdo
en ascensores o escaleras gastadas y
el mobiliario arruinado siempre el mobiliario arruinado
pero el polvo la arena se me cae de los ojos y
no sé quién eres cuando llego tóxico a los paraderos
que me secuestran a diario
bajo el humo reluciente de esta contaminada vida
que me empuja al plĂĄstico de cada dĂ­a
al caos al CO2
y en los escritorios de la burocracia me sellan la mirada
hasta quedarnos empapelados
CLAUSURA TEMPORAL
disperso en folios irreconocibles
en sĂłtanos donde balbucean mi nombre con desconcierto y
quiero saber si alguien ha oĂ­do mis gritos
desde la ventana desde las azoteas
este aullido a la luna en pos de una salvaciĂłn
pero la luna no me aclara el asunto
esta tan rota como el himen de la esperanza y
mi alteraciĂłn se arrastra por pistas llenas de objeciones y
conductores airados y sudosos como las pegajosas
manos de la culpa y por el espejo retrovisor
no puedo verte no puedo encontrarte
sigues extraviada o yo sigo perdido
cuando freno en seco o me estrello a 120 kph y
con esta mirada post mortem sigo tus coordenadas
que me llevan por otra direcciĂłn
por un paĂ­s desolado donde siempre lo terrible es cierto
en medio de pantallas que no se apagan y
quedo plantado en un panorama estĂĄtico
como la sonrisa desconcertante del tiburĂłn de Hirst
pero esa no es una sonrisa es mĂĄs bien un gesto de dolor
lo sabemos quienes hemos soportado esa manera de tocar
la ausencia en los espejos o cuando coleccionamos
fotos antiguas hasta herirnos los ojos y
ahora amarillado sufro este vértigo
que vuelve una y otra vez echĂĄndome de mis palabras
a un abismo de ordenadas tumbas en
cĂłmodas cuotas mensuales
la muerte es ahora un asunto de mercado (mayorista)
cuando me aborda mas de una realidad
que vienen a mi encuentro y no puedo esquivarlas
aunque te esté recordando desde las cenizas y
eres tan distinta a lo que no eres
sin tener una apariencia todavĂ­a
noche a noche vuelvo a mirar en el fallido reflejo
esa parte que me falta
la insensatez detenida en los bordes de mi sombra
me despista
intento reunir los pedazos de tu imagen
tierno rompecabeza que oscila sin definirte
edificando tu vacio con estos escombros que vienen a
mi puerta y tocan y golpean
y las rajaduras en el alma
abriéndose como una grotesca bienvenida
el suelo con su boca entreabierta queriendo tragarme
EXCAVACIÓN  PROFUNDA
                                  PELIGRO                                          NO PASAR
A estas alturas no sé entender las líneas divergentes
que deja tu rastro en mis deseos
pero estoy perdido en estas corrientes
en estos relaves de un terco sentimiento que te busca
cerca de las fronteras del humo y la desesperaciĂłn
pero tĂș eres inexplicable en cada paso que doy
en cada cuadrante en que me pierdo
inconsistente
aun no tienes forma ni definiciĂłn
como yo no tengo pasado ni futuro
esta tierra este cielo que viene a golpear mi torpe semblante
es el aviso de que solo somos numerables
en calles ilusorias mientras todo va desapareciendo

del libro Siniestro de Tiempo





MARCO ANTONIO QUIJANO MIRANDA  (Lima, 1970)
EstudiĂł ComunicaciĂłn Audiovisual. En el 2013 publica su primer libro Poemas Fantasma.
Ha participado activamente en Recitales poéticos, ferias de libro y Encuentros de escrito-
res, tanto en Lima como en provincias. En el 2017 su poemario ColecciĂłn  Privada o los
Colores Ocultos de la Turbación se hizo merecedor del Premio Copé de Oro de la XVIII
Bienal de PoesĂ­a, otorgado por PetroperĂș. Tiene dos poemarios inĂ©ditos prĂłximos a
editarse.



sĂĄbado, julio 01, 2017

Poemas de Giuliano Milla Segovia




1.      (Sin nombre)
Soy una lĂĄgrima solitaria,
que se le acaba la muerte,
no te escondas, yo te rezo
¿Que la vida es un progreso?
¿QuiĂ©n se tomĂł mi vaso de cerveza?
Dios ¿A quiĂ©n le rezas, a quiĂ©n le rezas?
MamĂĄ muerte, mamĂĄ muerte,
Que tus faldas, tan celosas,
Que recogidas debajo del puente,
Se ponen ellas buenas mozas,
Dios,
no sé a dónde que te escondes,
porque Dios es otro hombre,
que le rezo, ¡ay regreso!
Que te escondes, otro hombre,
¡Ay me muero, mamĂĄ muerte!
Tablas que rujen.
Rodillas podridas.
Miel sin dulce, casi rota.
Nariz torcida, como coja.
Que me huele los dolores.
Pecho cansado, mar sin agua.
NaderĂ­a, naderĂ­as.
Tristezas, naderĂ­as.




2.      ¿QuiĂ©n?

¿QuiĂ©n se llevo mi pecho?
Cadena de hierro que me aplasta,
un hueso roto que son mis dos piernas,
una sandalia huérfana,
una vida descalza,
un niño extraviado,
ningĂșn amigo, excepto amigos,
un callo en mi voz que no me deja hablar.
¿QuiĂ©n puso la inquisiciĂłn en mis zapatos?
Cama-turista, espalda de agua,
beber el cerro, beber la barra,
que mala el agua, que mala el agua.



3.  Niño-ayuno
Un huérfano.
Date cuenta,
niño abandonado,
que las mejillas no se yuxtaponen,
que el hombre, es un empresario.
Las construcciones con publicidad en el pecho,
se desmantelan en la resaca de sus beneficios,
niño-ayuno, dieta afectiva,
todo es para uno, por uno y desde uno.
Otro huérfano
El cielo encierra el llanto seco de la ciudad,
veo un lienzo pegado en la luna,
la habitual compañía después de las seis de la tarde,
cuando el arca de Noé es la ciudad y sus calles
y mi cuadrado perfecto es un espacio sin espacio,
un lugar sin lugar,
un traje sin traje.
Mås huérfanos.
No mires tanto a la gente, niño abandonado,
sus caras duelen,
sus muecas muerden, sus caprichos cortan,
no mires tanto, que tanto hay por no ver,
mejor hĂșndete en unos lentes rotos,
hazte el ciego, compra dulces, regĂĄlalos.
Nosotros, huérfanos.
Somos un yeso para ellos,
una estatua que llora, con lĂĄgrimas de cemento,
que la vida se ha detenido, el tiempo ha muerto.
Con un cincel rompen nuestro corazĂłn,
tallan lo que quieren ver de nosotros,
rompen cuando sus manos tiemblan y dudan,
sacian sus lenguas.
Se esconden en las palabras,
te vuelven un ticket roto con el que un nĂĄufrago viaja...






4.      (Sin nombre)
Soy un paĂ­s perdido,

sismos y desastres desconocidos,
balaceras en cada esquina de mi cuerpo-ciudad,
en cada rincĂłn de cada casa que se ha hospedado en mi rostro,
laguna triste que mira las nubes y nubes oscuras que mienten al cielo, alguien las ha dibujado,
y no sé quién,
soy cosmogonĂ­a de yeso, frĂĄgil,
fĂĄcil de diluirse en donde caiga,
lluvia violenta, garĂșa con miedo,
asentamiento despoblado, y un niño muerto,

nadie
supo
su nombre,
y él,
 nunca quiso tenerlo.






5.      LimĂłn-nada.

Piel de paracaidista,
que besa el aire, el viento, el cielo,
que el suelo pierde de vista,
y vive con pecho de hielo.
AllĂĄ en donde no hay nube ni tierra,
en donde se escapa la brisa,
en donde volar es la guerra,
y si esta existe, es de tiza.
Hay pieles dubitativas, del medio,
no estĂĄn ni aquĂ­, ni allĂ­,
ni en el garabato, ni el tedio,
ni en lo amargo o el ajĂ­.
Mi pecho es esa piel dormida,
que despierta sigue en sueño,
y que camina desapercibida,
sin perder de vista el vuelo.
Es una limonada rala,
que ni es amarga, ni es dulce,
que te deja ĂĄnimo de bala,
y frente de matiz agridulce.





Giuliano Milla Segovia. 

Nacido en Pueblo Libre, de niño me crucĂ© con los cuentos de Abraham Valdelomar, desde entonces no me he alejado de la lectura, tengo gratos recuerdos de mi infancia con mi mamĂĄ siempre leyĂ©ndome cuentos de Oscar Wilde, mi niñez en mi antiguo hogar en el Asentamiento Humano Nuevo PerĂș y mis dĂ­as en el colegio nacional AndrĂ©s Bello formaron en mĂ­ una visiĂłn de la realidad y el mundo. Al llegar a secundaria y toparme con una realidad social y econĂłmica distinta en un colegio diferente como lo es el Agustiniano me desequilibrĂł. AllĂ­ conocĂ­ al profesor Gonzalo Ontaneda quien siempre inculcĂł la literatura en nosotros y especialmente la creaciĂłn poĂ©tica. Desde entonces no me desapego de la poesĂ­a, fue una necesidad urgente, un alivio y una constante confrontaciĂłn.

sĂĄbado, junio 24, 2017

"El Cabaret Verde" de Johnny Barbieri




El libro de cuentos "El Cabaret verde" 
de Johnny Barbieri

se presentarĂĄ en la Feria de libro de Amazonas
este jueves 29 de junio de 2017 
a partir de las 5:00pm

como presentadores estarĂĄn:

Leoncio Luque
Yoshiro ChĂĄvez
Jack Flores

El ingreso es totalmente libre

los esperamos

sĂĄbado, mayo 13, 2017

Tres poemas de Bandera de herejes

Poemas de Bandera de herejes de Johnny Barbieri

         mundo Nerval
una hoja Nerval caĂ­do de un ĂĄrbol que retorna a ser semilla
un camino que bordea al gran mañana
existe un color Nerval tras la ventana
que se esconde de las miradas
existe un ojo Nerval bizco llorando ruidosamente
existe una mano Nerval asida a un grito de horror que
trepa al muerto hasta alcanzar la cima del adiĂłs
Deifico una farola que alumbra tu cuerpo
cuando tu cuerpo estĂĄ inhallable en el vacĂ­o
cuando tu cuerpo estĂĄ colgado de un ave que despliega
sus alas incendiadas
cuando tu cuerpo estĂĄ en el pasado caminando sin rumbo
buscando el hoy
Un canto Nerval enloquecido
un hĂĄlito Nerval que sale del interior de la muerte
para volver a morir
cĂșmulos de Nerval en la habitaciĂłn dando vueltas con
su esquizofrenia en la mano
secreciones Nerval desparramadas por el suelo
salivas enardecidas lĂĄgrimas errĂłneas
un rĂ­o de orĂ­n por en medio de la sala haciendo
un charco agonizante
La axila sobre la cama en un cosquilleo eterno 
rĂ­es gritas lloras
un caballo Nerval que se va borrando lentamente en
su galopada final
un suicidio Nerval creciendo hasta alcanzar
la perfecta destrucciĂłn.


 El la tumba de Gerald de Nerval -Pere Lachaise-ParĂ­s



/ llueve verde. veinte ojos que nos ven
Desnos salvaje. espectro polar que palidece bajo su crĂ­a. luz del fondo de la sepultura. flor mayor. verde languidecido que abre sus brazos para volar. veinte ojos entreabiertos llenos de enjambres. Soupault de ojos verdes. piedra garabateada. raĂ­z que crece hasta alcanzar la cima donde ondea la bandera de los herejes.  rama que trepa siempre. luz inconclusa. escarbar verde para ver la luz de la muerte. Pound granizo de relucientes comisuras. hielo verde. bocanada de mariposas verdes que vuelan hasta hacerse polvo. Eluard sin paraguas como un transeĂșnte en un puente que se mece sobre un rĂ­o verde caudaloso. aleteo de aves que vuelan bajo la lluvia verde que nos moja a todos.

Tumba de Paul Eluard -ParĂ­s



dos luces
los pluviales dĂ­as decrecientes se han eternizado
La criada toma mi mano y me lleva a la mesa  
una mañana låctea con pezones perfectamente ovalados
miro por la ventana la progenie que viene detrĂĄs
me encierro en mi cuarto   
sĂłlo dos luces me iluminan bajĂ­simo
mañana crecerås me dice mi madre puritana
y esa noche crecĂ­ escuchando los gemidos
de mi madre en la habitaciĂłn contigua
esa noche apagada     esa noche sin sombras
La valquiria de Wagner en mis oĂ­dos   
los vidrios que ardĂ­an de locura
el inodoro abriendo su boca para recibir los azogues
de mi alma
atrĂĄs la horrible judĂ­a bella como nunca
promiscua hasta el albor    desnuda sobre la cama
vociferando mi nombre
me mancha tiernamente con su sĂ­filis para que no la olvide
yo no olvido a mis putas     no olvido los trenes que vienen
del otro lado del mundo para pasar sobre mĂ­
sólo dos luces o dos promontorios de leña calcinada
mi habitaciĂłn insondable
es un  limbo    una brasa de opio     un arder de amor
La mulata alcoholizada sobre mi cama en tinieblas
me abraza    sus cabellos negros rizados duermen sobre
mi pecho   sus senos ardorosos me queman
el éter negro me espera para beber mi muerte que serå
mañana sobre el mårmol negro
la verga negra elĂĄstica ruge sobre su sexo
mi gato tabby ahora es negro tenebroso

sus Ăłrbitas ahumadas se apropian de la noche
Mis flores del mal cubren tu desnudez
duermes eternamente conmigo - deidad negra
el mundo incendia nuestro lecho que renace siempre.



En la tumba de Charles Baudelaire -Montparnasse-ParĂ­s