miércoles, octubre 10, 2012

Antonio Gamoneda reclama la insurgencia poética contra la injusticia

 
Al poeta Antonio Gamoneda siempre le ha caracterizado la búsqueda de la luz en la oscuridad y en el silencio. Nunca ha creído que la poesía fuera un arma cargada de futuro, como Gabriel Celaya, pero hoy, a sus 81 años y con un libro recién publicado pide la insurgencia poética contra la injusticia.
 
"Dentro de este accidente que es la vida existe la solidaridad con el que sufre, con el amigo, y, como la vida tiene dos caras, también encontramos la insurgencia poética que debe existir ante la injusticia, ante el opresor, y hoy más que nunca", explica Gamoneda en una entrevista con Efe, con motivo de la publicación de "Canción errónea", su esperado poemario tras ocho años de silencio.
 
Un poemario, publicado por Tusquets, que reúne el trabajo de los últimos años del premio Cervantes, unas páginas cargadas de belleza y memoria y en el que el autor cincela una palabra por encima de todas: "Indiferencia".
 
"Indeferencia es una palabra que es una conquista mía, no es agradable, no es gratificante, pero es mejor que el miedo. Parece que el miedo ha desaparecido en mí y lo he sustituido por una especie de olvido del futuro, que yo llamo indiferencia", sostiene Gamoneda, nacido en Oviedo, en 1931, pero leonés de adopción, donde vive desde los tres años, y autor de "Libro del frío" o "Arden las pérdidas", entre otros títulos fundamentales.
 
"Canción errónea" encierra un buen puñado de poemas por los que circulan la idea de que la vida es un error, un accidente.
 
"Lo normal es no existir -argumenta el poeta-, la vida es un accidente, un error; pero un accidente en el que el hombre ha alcanzado tener experiencias como el amor, la amistad, el descubrimiento de la belleza, las formas del arte o del sonido. Y a esos hallazgos son a los que hay que dar importancia, a esas cosas hermosas que excitan positivamente nuestro ánimo y sensibilidad", dice.
 
En este libro, el poeta, premio Nacional de Literatura y Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, entre otros muchos galardones, vuelve con palabras que son recurrentes en sus poemas, como las manos, la luz, el olor, los armarios...
 
Y también en él pasan pintores, escultores, poetas o cineastas, algunos de ellos con nombre de forma explícita y otros con una presencia invisible, pero que son motivo del poema, como Akira Kurosawa, Juan Gelmán, René Char, Ángel Campos Pampano, o Jan Vermeer o Amancio González, autor de una escultura de la cabeza de Gamoneda.
 
Aunque este sea el último libro del escritor, tras ocho años de silencio poético, Gamoneda reconoce que ya tiene terminado otro poemario, que está casi para entregar y la segunda parte de sus memorias, además de otros proyectos. "Soy viejo y tengo muchas que hacer y tengo que darme prisa", añade con humor.
 
Y es precisamente es en este nuevo poemario que el autor dice que ya tiene terminado y que llevará por título "Venas Comunales", en el que aparece un Gamoneda combativo y luchador y en el que plasma la solidaridad con el amigo y la insurgencia con el opresor.
 
"Tengo una pequeña filosofía con respecto a lo que estamos viviendo: las cosas tiene que ponerse muy mal para que cambien", sostiene el poeta, y añade: "la poesía intensifica la capacidad de conciencia del lector. El poeta crea un estado de alerta en él, pero sin necesidad de predicar porque la poesía no es para predicar ni el marxismo ni el cristianismo", argumenta.
 
Gamoneda ayer recibió, junto al resto de los premios Cervantes, un homenaje en la Biblioteca Nacional, en un acto donde hizo un llamamiento para luchar "contra los molinos de viento" con un lenguaje "poética y moralmente subversivo" ante "el dolor español y planetario, un argumento que estará también en su nuevo trabajo.
 
Porque, a pesar de ser un poeta silente que ha sabido encontrar luz y belleza en medio del dolor, nunca ha estado alejado lo más mínimo de los vaivenes del mundo.

Por Carmen Sigüenza
(Agencia EFE)

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